jueves, 6 de enero de 2011

Bikaner (2) - Deshnok

La mañana amanece como todas, nublada y fría.
Esta mañana nos hemos dirigido a la central de autobuses y sorpresa todos los carteles y anuncios estaban en hindú.



Finalmente compramos los billetes hacia Deshnok y nos subimos al autobús destartalado. Somos el espectáculo del bus. Los únicos no hindúes. En menos de una hora estamos frente al templo de Karni Mata, el templo de las ratas sagradas.


Nuestra primera impresión es algo extraña. Estamos frente a un templo menor de lo esperado en cuanto a tamaño. Seguimos sin ver turistas, cosa que nos extraña. Tras descalzarnos, respetando las costumbres, entramos y nos reciben cariñosamente tres o cuatro ratas.
Es indescriptible, hay que verlo para creerlo. Cientos de ratas correteando por doquier. Las alimentan con cariño. También hay cientos de palomas con lo que ello comporta.
Cuenta la leyenda que Karni Mata, una encarnación de Durga, pidió al dios de la muerte, Yama, que resucitara al hijo de un narrador. Cuando Yama se negó, Karni Mata reencarnó a todos los narradores fallecidos en ratas, para Yama se quedara sin las almas de los humanos.


Antes de llegar al lugar de culto, Ángel tiene un incidente, con un saltito y un gritito espanta una rata que investigaba el interior de sus calcetines. Según la leyenda que las ratas te pasen por encima de los pies es señal de buena suerte.


Con un cuerpo extraño y superada la experiencia volvemos a Bikaner en otro bus de línea.
La tarde la dedicamos a conocer el maravilloso palacio de Lalgarh, construido por el Marajá Ganga Singh en honor a su padre en 1942. Tiene unas balcones voladizos y unas alucinantes celosías.




La noche de hoy la volveremos a pasar a bordo de un tren. Mañana al amanecer estaremos en Jaisalmer, en pleno desierto del Thar, muy cerquita de la frontera con Pakistán.

miércoles, 5 de enero de 2011

Bikaner (1) - Rajasthán

La noche del tren ha ido mejor de lo esperado. No hemos pasado frío debido a nuestros sacos de dormir, además sobre las 2 de la madrugada se bajaron del tren los hindúes que iban bajo la litera de Myriam y frente a la mía, con lo cual me cambié de litera ya que la mía era muy pequeña y creo que dormí sobre 5 ó 6 horas del tirón, antes de que mi estómago me avisase de que debía ir con urgencia a visitar el ‘tigre’, lo que allí viví me ahorraré contarlo, me lo quedo para mí. Tras las dos horas de retraso de la salida, por fin llegamos a Bikaner a las 8 de la mañana. Cargamos equipaje y salimos a buscar un tuc-tuc o rick show que nos acerque al hotel. A la salida de la estación un frío que pela y niebla cerrada. Unos 20 conductores de tuc-tuc nos asedian para ser ellos los que nos acerquen al hotel. Al final, por 30 rupias nos llevan.

Esperábamos un hotel cutre y salchichero como el de Delhi, sin embargo nos encontramos con una gran sorpresa, un hotelazo impresionante para un precio ridículo, tenemos todas las comodidades incluso zona wi-fi en el vestíbulo del hotel, ambos sospechamos que esto no se volverá a repetir en muchos días. Por lo visto este hotel formaba parte del antiguo palacio del maharajá. Nos duchamos con agua muy muy caliente y a descansar un par de horas antes de visitar la ciudad.
Esta es la entrada de nuestro palacio.


La ciudad de Bikaner está situada en una zona desértica de India, en la región del Rajasthán y es la zona que hemos elegido para que nos sirva de puerta de entrada para esta enorme región.

La ciudad parece mucho más ordenada que el centro de Delhi, siempre pensando en desorden. Nos pateamos el centro de la ciudad entero, desde el fuerte medieval que adorna la entrada de la parte más nueva de la ciudad, hasta el arco conmemorativo que da entrada a la ciudad antigua.


Alucinante, miles de hindúes caminando junto a vacas, camellos, motos, bicis, hombres y mujeres y sólo dos occidentales, nosotros. No vimos en todo el día a ningún extranjero. La gente nos miraba con una mezcla de curiosidad y sorpresa. A Myriam no dejan de mirarla y no sabemos muy bien cual es la atracción. Hemos leído que las chicas con la melena suelta son de vida fácil. Mañana le pongo un trapo.






Visitamos un templo musulmán, allí un hombre muy educado pero algo pesado nos ofrece ir a su restaurante a comer, aceptamos al ver que no estaba demasiado sucio.

El restaurante pertenece al mismo templo y es para musulmanes, y claro, sólo se me ocurre a mí pedir una cervecita… En fin, no pasa de anécdota, el hombre sonríe quitando importancia al suceso, sólo quería que estuviésemos contentos y que le contratásemos algún otro servicio que ellos también daban.


Comemos un arroz con verduras muy picantes y rotis, como pan de pita. Nuestro camarero particular era un niño de unos 10 u 11 años adoptado por el dueño, al que da de comer y ofrece un techo a cambio de trabajo. Era un niño del desierto, la mayoría de estos niños parece que no tienen tanta suerte.

Seguimos el paseo, compramos fruta y hacemos fotografías:




De regreso al hotel el tiempo mejora, sale el sol y nos adentramos en otra parte de la ciudad donde vemos un edificio del gobierno que nos encanta. Regresamos al hotel cansados pero muy contentos.


Mañana por la tarde-noche tomaremos un nuevo tren dirección a Jaisalmer, pero para terminar de aprovechar nuestra visita a Bikaner, nos levantaremos pronto y así coger un bus hasta la ciudad de Deshnok, que está a 30km., para visitar el templo de Karni Mata el templo sagrado de las ratas (¡Si Julián, vamos a ir!). Una vez allí deberemos descalzarnos para entrar y creemos que no podremos hacer fotos.

Lo más seguro es que las ratas correteen por nuestros pies, dicen que si lo hace una rata blanca es señal de buen augurio, ya contaremos si hemos superado la prueba. Tranquilos, estamos vacunados de todo lo habido y por haber.

Nos queda pendiente el festival del camello, que se realiza en Bikaner todos los años y parece ser que es un espectáculo, pero este año será del 20 al 22 de enero.

lunes, 3 de enero de 2011

Delhi

Por fin estamos aquí. Tras 8 horas de vuelo desde Londres y comernos las uvas dentro del avión, hemos llegado el día de año nuevo a la capital de India. Verificación de visado y recogida de equipajes sin problemas y en taxi al barrio de Pahar Ganj.

El choque cultural es evidente nada más entrar en la cuidad. Delhi es una ciudad de más de 12 millones de habitantes donde se combina la pobreza más absoluta con la nueva India emergente que pronto se nos comerá a todos.


Tras la ducha de rigor salida a conocer los alrededores del hotel. Pahar Ganj, el barrio de mochileros y perroflautas que a su vez es un gran bazar lleno de actividad, muy sucio y caótico, donde se mezcla el olor de las especies con el olor de… mejor lo imagináis.


Las vacas
Ellas ‘pululan’ por el barrio como si fuesen turistas, mejor… como si fuesen las dueñas del lugar, campan a sus anchas, las esquivan los coches e incluso las tapan con mantitas para dormir. Nuestro barrio se encuentra entre la ciudad nueva y la antigua y muy cerca de la gran plaza de Connaught Place donde se ubican algunos restaurantes y comercios más habituales en occidente.


La temperatura que nos hemos encontrado en Delhi es muy suave, unos 18º, aunque por la noche refresca hasta los 10º, el crudo invierno hindú. De hecho, hemos visto como los hindúes sienten frío estos días y se calientan con pequeñas lumbres en la calle.

El metro
Bueno bonito y barato, pero la psicosis anti-atentado que viven en este país implica que te hagan un exhaustivo control (como en los aeropuertos) cada vez que tomas el metro. Existen vagones sólo para mujeres.

Antes de abandonar la ciudad de Delhi y continuar nuestro viaje, queremos ver algunos de los más importantes puntos de interés turístico de la ciudad:

Red Fort

Data del año 1638 y es de origen mongol. Impresionante fuerte de más de 2 Km. de muralla ubicado en el barrio viejo, Old Delhi y junto al río Yammuna. En estado lamentable y muy deteriorado. No existe atención en el interior del monumento, la mayoría de los visitantes son turistas hindúes, los foráneos somos minoría. El monumento es grandioso pero no refleja ni por asomo lo que en su momento debió ser con todos los canales de agua que tiene en su interior conectados entre si, separando los diferentes templos de mármol que contiene en su interior.


Mezquita Jama Masjid
La mezquita es la más grande de India, en su patio interior se puede albergar a 25.000 fieles. Los minaretes alcanzan los 40 metros de altura. La entrada es libre, aunque te cobran por meter la cámara 200 Ind.



Bazar Meena

En realidad el bazar ocupa todo un enorme sector que va desde el Red Fort hasta la misma escalinata de la mezquita. Caos total y absoluto, miles de hindúes apiñados haciendo negocios y vendiendo lo que sea.

Puerta de India
Es un monumento de 42 metros de altura erigido a los 90.000 hindúes muertos en la defensa de la ciudad de Delhi durante la segunda guerra mundial.


Parlamento y palacio presidencial
La verdad es que ha sido una visita muy breve pero nos ha sorprendido lo espaciados e impresionantes que son los terrenos adyacentes a dicho palacio. Tiene jardines de tipo mongol y lo habitan algunos monos que van a sui bola entre los militares que lo custodian. Los jardineros se lo curran bastante, algunos setos tienen forma de elefante, con su trompa y todo…


Tumba de Humayun
Casi al caer la tarde de este segundo día en Delhi, llegamos a este impresionante monumento de arquitectura mongol, erigido, como muchos otros en la Inda a modo de tumba. Contiene varias tumbas, a parte de la principal, en los jardines que rodean el monumento central. Según explican es el monumento que sirvió de modelo para finalmente obtener el diseño final de Taj Mahal.


Templo del LotoComenzamos las visitas matinales visitando este gran tempo. Es de reciente construcción, y aunque es muy espectacular, nos ha decepcionado un poco, pues parece uno de los pabellones de Calatrava de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia… No se, no pega mucho.


En el templo del Loto, nos encontramos con unas chicas de Sitges, que viajaban solas y que ya finalizaban su viaje por India.

Casa museo de Indira Gandhi
Resumen fotográfico de la vida de Indira dentro del museo, es además lo que fue su casa en Delhi. Se puede visitar tal y como era su salón, su dormitorio, etc.

CAMINO DE RAJASTHÁN
Llegó la hora de meternos en un tren indio, yo estoy algo tenso aunque Myriam, como siempre, está como loca con la idea. Llegamos a la estación de Old Delhi con nuestro billete, con el nombre del tren, el número del vagón y nuestros asientos apuntaditos, para no tener problemas.

Al llegar a la estación, un enjambre de personas se apiñan para entrar y otro tanto para salir de la misma, un caos… Lo primero que vemos en el único panel luminoso que vemos a la entrada es que nuestro tren no está apuntado. ¡A información a preguntar! Pero…. en información hay 200 hindúes de todas las castas posibles metiendo la cabeza a la vez dentro de la ventanilla y empujándose unos a otros, pero ahí va Myriam…. Yo la sujeto para que no se la coman mientras pregunta billete en mano y le dicen algo así como ‘Layer-Layer’. El acento inglés de los hindúes creó confusión, incluso en mí, que sólo domino el inglés ‘tipo Calleja’… ¿Puede querer decir delayed? Por suerte era sólo eso, a esperar dos horitas…

La espera resulta flipante, miles de hindúes entrando y saliendo de trenes antediluvianos y nosotros tratando de averiguar en que vía, de las 24 existentes sale nuestro tren. Todo indica que nuestro tren aparecerá por la vía 10 a las 18:20… Ya llega…. Llega un tren viejísimo, a vapor, repleto de personas hacinadas, las cuales unas suben y otras bajan en marcha. No es el nuestro, el nuestro llega justo a la vía de al lado…

¡¡¡Al tren!!! Después de patear el andén entero subimos a nuestro vagón, vemos nuestros nombres apuntados en un papel pegado junto a la puerta, subimos y el espectáculo es sobrecogedor… Un pasillo estrecho y dos hileras de literas repartidas en 9 compartimentos en un ambiente espartano. Olor a orina, eructos, pedos y demás sonidos amenizan nuestro tiempo mientras nos instalamos en nuestras ‘cómodas’ literas. Por fin nos ponemos en marcha…

Tras dos horas de viaje, decido escribir esto, ya que dormir ni puedo ni aspiro hacerlo, mientras escribo, oigo la variedad de ronquidos, y de pronto escucho un pedo…. Mañana llegaremos a Bikaner.