Llegamos a la frontera de Laos con Camboya. Una vez allí pudimos sufrir la burocracia asiática.
Para salir de Laos tuvimos que pagar y para entrar en Camboya, tuvimos que caminar 500m. bajo el sol hasta el primer control camboyano donde pagas 1$ para que te tomen la temperatura. ¡Habéis leído bien! Una vez comprobado que no tienes fiebre, pasas al segundo control y pagas 23$ por el visado. Por último, en el tercer control vuelves a pagar otro dólar para que te estampen el sello de entrada.
Como veis, se trata de recaudar el máximo, tres controles a las personas, ninguno para el equipaje. Moraleja: los turistas son tontos y ricos.
Cuando volvemos al autobús, nos damos cuenta que viajamos pasajeros para dos destinos diferentes. No lo comprendemos muy bien, pues ambos destinos no están en la misma dirección. Al pasar las horas pudimos descifrar el enigma. Los que viajamos hacia Siem Reap cambiamos de autobús tras hacer kilómetros que no nos tocaban. Todo esto lo hacen para ahorrarse un bus y además asegurarse de que llegamos a las tantas y así ellos te ayudan a buscar alojamiento. Sospechosamente, a 1Km. del destino al autobús se le agotó el combustible, en medio de la carretera y delante de una megadiscoteca donde los colegas taxistas esperaban con los tuk-tuks. El plan estaba claro, negocio para los amigos, comisión al bolsillo y ellos de juerga.
Nos acomodamos en un buen hotel y por la mañana al ver que el día pintaba nuboso decidimos cambiar de planes.
Camboya es un país curioso, para empezar la moneda local es secundaria, aquí todo se paga en dólares. De hecho los cajeros automáticos expenden sólo dólares. Nos sorprendió bastante, sólo vemos los billetes locales, los rieles, cuando tienen que dar cambio de 1$.
Como esta es una ciudad sin mucha personalidad, creada por y para dar servicio a los miles de turistas que visitan Angkor, decidimos irnos a ver los pueblos locales que rodean el gran lago.
Tonle Sap Lake
Este es el lago de agua dulce más grande de toda Indochina y ocupa una buena parte del terreno de Camboya. En época de lluvias es totalmente navegable ya que el exceso de agua del Mekong lo ayuda a crecer considerablemente. Alrededor de este gran lago existen pequeños y numerosos pueblos y aldeas de pescadores.
Kompong Khleang
Contratamos un tuk-tuk, pues el pueblo se encuentra a unos 35Km. al este de la ciudad de Siem Reap. Llegamos a una especie de embarcadero donde además tuvimos que contratar un bote.
Nuestra sorpresa fue cuando Men, el patrón, nos lleva hasta su bote. Se trataba de un barco de paseo de unos 8m. de eslora donde éramos los únicos ocupantes, es un pueblo un poco apartado y por aquí no se acercan muchos turistas.
Al estar en época seca, para salir al lago abierto hay que atravesar un largo canal escaso de agua, estrecho, sinuoso y atestado de botes.
A ambos lados del canal se extiende el pueblo. Se trata de un entramado de casas muy humildes construidas con maderas y paja, todas ellas elevadas sobre pilotes, algunas alcanzan hasta 10m. de altura, pues están ubicadas en zona inundable. En esta estación las escaleras son interminables.
Durante el recorrido pudimos ver el estilo de vida de estas gentes. Todo gira en torno a la pesca y al cultivo de arroz.
El agua es muy turbia pero a pesar de ello, algunos chicos pescaban con sus redes, otros arreglaban sus embarcaciones o motores y las mujeres ponían a secar unas gambas de diminuto tamaño. También tienen animales de granja, sobretodo cerdos y gallinas. Una excavadora que trataba de hacer más hondo el canal era usada por los niños como improvisado trampolín.
Durante el camino algunos nos saludaban amablemente, pero en general detectábamos cierta tristeza en sus miradas. Los pueblos pesqueros siempre los hemos conocido con mucha vitalidad, pero este parecía como ralentizado.
Justo cuando el canal se ensancha podemos contemplar a ambos lados un espeso bosque muy verde.
Cuando llegamos al lago la visión era increíble. La vista no llegaba a tocar tierra. Nos preguntamos: ¿Cómo será esto en época de lluvias?
Hay cientos de familias que tienen sus viviendas en el mismo lago. Tienen estructuras de madera a modo de piscifactorías. Son muy curiosas.
El silencio es total, sólo se rompe por los motores de las barcas. Todos están faenando, de una manera o de otra y nosotros... de paseo.
De regreso le pedimos al patrón que nos dejara bajar del barco y así poder visitar el centro del pueblo que resultó ser una calle de tierra, suponemos que en la estación lluviosa esta calle debe ser navegable.
De nuevo en el bote y ya en la zona virada, el patrón le cedió el volante a Ángel y él, con cautela nos llevó hasta el embarcadero inicial. Toda una experiencia.
Descubrir algunos paises de Asia era algo que teníamos pendiente. El destino ha querido que podamos cumplir este objetivo. ¡Año nuevo, vida nueva!
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jueves, 24 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Houay Xay
Por fin llegó el momento de cruzar el río Mekong rumbo a Laos.
El trámite es muy fácil y rápido, siempre que evites las primeras horas de la mañana.
Primero hay que pasar un pequeño control policial para salir oficialmente de Tailandia, después contratas un pequeño bote-taxi por 40 Baths por persona y cruzas el río en apenas dos minutos... Ya estás en Laos.
En la misma orilla tramitamos nuestros visados. Rellenas un par de formularios y por el módico precio de 35$ y una breve espera, tienes los visados. Los laosianos son unos cachondos, y en la frontera para el papeleo sólo admiten dólares.
Nosotros decidimos pasar la frontera por la tarde y pasar una noche en Houay Xay, de esta forma no tendríamos que sufrir largas esperas en la aduana cuando por la mañana llegan los grupos de turistas en viajes organizados.
Buscamos una GuestHouse y nos pusimos a pasear por la única calle que tiene este pequeño pueblo.
Aunque ya caía la tarde, aún hacía calor y decidimos probar la cerveza del país, Beerlao, buena, fresquita y barata.
Nos tomamos nuestra primera Beerlao bien grande, a la salud de todos vosotros, seguidores de nuestro querido blog.
Aprovechando la maravillosa puesta de sol, con Tailandia de fondo, visitamos un templo al que había que acceder subiendo una interminable escalera que sus laterales tenían forma de dragón.
Justo a la caída del sol, un monje hacía sonar una campana de forma insistente, esto los atraía como moscas, salían de todas partes. Era la hora de la oración. Los monjes son muy jóvenes y nos dejaron ver sus rituales.
Sólo llevamos unas horas en Laos y ya nos hemos dado cuenta que los platos más simples son exquisitos.
En este pueblo hay muchísimas señoras que venden dulces caseros a las puertas de sus casas. Están para chuparse los dedos. No se pueden probar todos, pero hay que intentarlo.
El trámite es muy fácil y rápido, siempre que evites las primeras horas de la mañana.
Primero hay que pasar un pequeño control policial para salir oficialmente de Tailandia, después contratas un pequeño bote-taxi por 40 Baths por persona y cruzas el río en apenas dos minutos... Ya estás en Laos.
En la misma orilla tramitamos nuestros visados. Rellenas un par de formularios y por el módico precio de 35$ y una breve espera, tienes los visados. Los laosianos son unos cachondos, y en la frontera para el papeleo sólo admiten dólares.
Nosotros decidimos pasar la frontera por la tarde y pasar una noche en Houay Xay, de esta forma no tendríamos que sufrir largas esperas en la aduana cuando por la mañana llegan los grupos de turistas en viajes organizados.
Buscamos una GuestHouse y nos pusimos a pasear por la única calle que tiene este pequeño pueblo.
Aunque ya caía la tarde, aún hacía calor y decidimos probar la cerveza del país, Beerlao, buena, fresquita y barata.
Nos tomamos nuestra primera Beerlao bien grande, a la salud de todos vosotros, seguidores de nuestro querido blog.
Aprovechando la maravillosa puesta de sol, con Tailandia de fondo, visitamos un templo al que había que acceder subiendo una interminable escalera que sus laterales tenían forma de dragón.
Justo a la caída del sol, un monje hacía sonar una campana de forma insistente, esto los atraía como moscas, salían de todas partes. Era la hora de la oración. Los monjes son muy jóvenes y nos dejaron ver sus rituales.
Sólo llevamos unas horas en Laos y ya nos hemos dado cuenta que los platos más simples son exquisitos.
En este pueblo hay muchísimas señoras que venden dulces caseros a las puertas de sus casas. Están para chuparse los dedos. No se pueden probar todos, pero hay que intentarlo.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Visados
Tras informarnos, a través de agencias de viajes y otras empresas especializadas en tramitar visados, hemos decidido hacer nosotros mismos los tramites de los visados a través de las embajadas correspondientes.
La Embajada China ha sido una odisea, es imposible hablar con ellos por teléfono, pero nos hemos presentado con los formularios y en 15' hemos hecho la petición.
Respecto a la embajada India, es más impersonal pero su funcionamiento es correcto. Utilizan el servicio de Seur para el trámite y la verdad que han sido muy rápidos.
El resto de visados, intentaremos hacerlos sobre la marcha.
En definitiva, recomendamos a todos que si tenéis tiempo hagáis vosotros mismos los trámites, pues nuestra experiencia ha sido muy positiva, nos hemos ahorrado tiempo y bastante dinero. Por lo general tanto las agencias como las empresas que se dedican a ello, te cobran su comisión, que no es poca, y se curan el salud y te dicen que necesitan de dos a tres semanas, si lo necesitas antes deberás pagar la urgencia. Nosotros los hemos conseguido en una semana.
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