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lunes, 10 de enero de 2011

Jaisalmer (4)

Tras la experiencia del “desierto” (cuesta decir desierto cuando se ha visto el Gobi o las interminables dunas de arena del Ténéré) regresamos a la ciudad para hacer una visita al barbero, que ya toca…



Afeitado perfecto, perfilado de barbilla y masaje facial por 30 rupias, unos 0,60 €. No está nada mal. De la toalla con la que me secan, mejor no hablamos.

Algunas imágenes más de las gentes de Jaisalmer:




Nos dirigimos de nuevo a la estación de tren, hoy nos toca viajar a la ciudad de Jodhpur.

El tren de hoy, otro espectáculo. El que viene a este país y no monta en tren se pierde parte de la esencia. De nuevo, toda una exhibición de zapatos en el suelo con sus aromas correspondientes. Esta vez el viaje transcurre en horas normales y pasamos el trayecto despiertos. En las estaciones el tren se para 5' y la gente baja a comprar un aperitivo o un chai.
Frente a nosotros viajan tres señores, pronto nos hacen saber su condición de músicos y nos explican toda su gira. En junio estarán en España. ‘Manganiyar Seduction’ se hacen llamar los cachondos, uno de ellos estaba loco por enseñarnos su instrumento, una especie de doble flauta que emite un sonido precioso.


En el compartimento anexo al nuestro, tenían montada una timba de cartas impresionante, gente que no se conoce de nada, se unen por unas horas para matar el tiempo durante el largo viaje, también iban muchos militares en este tren. Nosotros nos apeamos en Jodhpur esta misma noche, pero este tren continuará su camino hasta Delhi, más de 20 horas de viaje.
Sobre las 10 de la noche llegamos a nuestro nuevo destino, de cabeza al hotel a descansar.

domingo, 9 de enero de 2011

Jaisalmer (3) - Desierto de Thar

Hemos contratado una turistada de excursión para el día de hoy: visitar el “desierto”.
Durante la mañana y para hacer tiempo, nos paseamos por otra zona de la ciudad.







Desierto del Thar

Nos recogen a las 14h, tenemos una hora de camino. Nuestro guía lo tiene todo controlado, nos pone música española (Nino Bravo, Mocedades, Perales y otros éxitos del momento) Llegamos al campamento y nos dan a elegir: dormir al raso bajo las estrellas, o en un campamento habilitado con cabañitas. Como ya hemos estado en el desierto de verdad y esto nos parece una pijada del copón bendito, nos decidimos por no pasar frío gratuitamente.

Durante dos horas, un par de criajos nos pasean en dos camellos, hasta llegar al mejor punto donde ver el atardecer. Vemos vacas, cabras, lagartijas, gorriones y poco más. Por momentos Myriam veía mopanes y mopanes…. Finalmente, conseguimos ver unos 10 ó 12 antílopes.
La puesta de sol no ha sido nada especial.


De regreso y para completar la turistada, la organización tenía montado un show musical con bailes y danzas, a la que respondieron entusiasmados el resto de los turistas. Nosotros, como era de suponer, nos fuimos a ver las estrellas.

sábado, 8 de enero de 2011

Jaisalmer (2)

Hoy ha sido el primer día que nos hemos peleado con la ducha. El agua aparecía y desaparecía como por arte de magia. Ha sido toda una odisea.
Nos dirigimos de nuevo al fuerte a contemplar las bellezas jainíes restantes.

Templos jainíes

Fueron construidos entre los siglos XII y XVI, deben su extraordinaria calidad a la suavidad de la piedra utilizada. La mayoría de templos están comunicados entre sí por estrechos laberintos. Todos templos huelen a sándalo.
Evidentemente hay que entrar descalzo, pero no sabéis lo limpios que pueden llegar a estar.





Tras salir de la fortaleza nos dirigimos a conocer los extrarradios de las murallas, donde a pesar de ser una ciudad muy turística, en esta parte se ven muy pocos occidentales.






Nos llama mucho la atención la cantidad de barberías que existen. Suponemos que clientela no les falta. Ahí va una muestra:



Gadi Sagar

Antes de atardecer nos dirigimos hacia el majestuoso estanque. En su día fue el principal depósito de agua de la ciudad. Creemos que aquí empezó todo. El oasis dio lugar a esta ciudad. Está rodeado de numerosos templos y santuarios y ya que existía la posibilidad, decidimos darnos un paseo en barca.
Como siempre, Myriam quería fotografiar las aves acuáticas. Nos acercamos tanto a la orilla que nos quedamos embarrancados. Unos niños que no perdían ripio nos ayudaron a salir.
Lo que más nos alucina es cómo los hindúes actuales pueden tener semi- destrozado un patrimonio alucinante que construyeron sus antepasados, o son muy cortitos o sus antepasados eran más inteligentes. Apostamos por lo segundo.


Mañana nos vamos al desierto, dormiremos bajo las estrellas.

viernes, 7 de enero de 2011

Jaisalmer (1)

Salimos de la estación de Bikaner dirección Jaisalmer con una horita y media de retraso, pero no sin antes vivir alguna anécdota divertida, ya que si algo hemos aprendido en estos pocos días que llevamos en India es que los hindúes, además de un poco guarretes y de ser capaces de hacer cualquier tipo de sonido con su garganta y sus fluidos bronquiales, son muy pero que muy curiosos y cotillas.


Esperando nuestro tren en la estación de Bikaner continuamente nos encontrábamos rodeados de hindúes que venían a vernos, a mirarnos o simplemente a charlar con nosotros. En un momento dado saqué mi billete de tren del bolsillo para hacer algunas comprobaciones y … ¡sorpresa! Tenía de repente a tres hindúes a mi lado mirando mi billete, sobre nosotros y sin disimulo alguno. Después, un señor muy educado llegó a estar con nosotros los últimos 50 minutos de espera, de ‘palique’, no paraba de preguntarnos por cosas de España y de hablarnos de su país y de sus costumbres.

El viaje de 6 horas fue duro, muy duro, ya que el frío era insoportable. Incluso para nosotros que íbamos dentro de nuestros sacos de dormir y completamente vestidos.

Hemos llegado a las 6:30 de la mañana, en medio de una niebla increíble y con un frío más propio de Burgos que de un desierto en las proximidades del trópico, pero estamos inmersos en una ola de frío en India estos días. Al llegar, lo de siempre, los taxistas que aguardan pacientemente la llegada del tren te asedian, en esta ocasión entraron dentro del vagón para ofrecernos el servicio. Tonto el último…

Nos decidimos por un hombre con pinta de beduino que nos lleva hasta su coche, un 4x4 marrón, no un taxi, y donde le esperaba un compañero que hablaba inglés y que no dejaba de darnos la brasa venga a hablar y hablar. En medio de la niebla y sin ver absolutamente nada con aquellos dos hombres del desierto, nos dirigimos supuestamente a nuestro hotel, digo supuestamente por que entre el cansancio, el frío y la pinta de terroristas afganos que tenían los dos colegas, yo por un momento ya imaginé el vídeo de mi decapitación rulando por Internet.

El resultado final es que los hombres nos llevaron al hotel amable y rápidamente y que lo único que pretendían era enseñarnos el 4x4 para tratar de vendernos una excursión–safari por el desierto para el día siguiente. Los prejuicios que traemos los occidentales a veces nos hacen pensar mal.

Tras descansar unas horas, salimos a conocer Jaisalmer. Por suerte la niebla se ha disipado y hace calorcito, ¡gracias a dios!

Divisamos el impresionante fuerte que rodea la ciudad. Dentro, hay un laberinto de estrechos callejones, algunos templos y un palacio. El lugar es impresionante y transmite lo que aquello debió ser siglos antes. Nos enteramos que esta incluido en un lista de las 100 construcciones históricas más amenazadas del planeta. Entre los turistas y el poco control del gobierno indio van a conseguir destruir lo que da de comer a esta ciudad, que por otra parte, está totalmente entregada al turismo. Visitamos el Palacio del Marajá y donde perdemos buena parte de la mañana es dentro de los maravillosos jainíes.

Es curioso como pintan las paredes de colores pasteles, y sus elegantes balcones arqueados. Da la sensación de estar inmerso dentro del cuento de las mil y una noches… Cientos de celosías te acompañan durante el camino. El cielo esta adornado por cometas con las que juegan los niños, aquí aún no ha llegado la fiebre de la Play ni la Wii. Las cometas están hechas con un pedazo de plástico, dos palos y un cordel en un carrete.

Desde una atalaya del fuerte vemos como ninguna casa tiene tejado, todas tienen azoteas y hacen vida en ella. Los niños juegan, las madres tienden la ropa, etc. Aquí llueve muy pocos días al año.

En toda la ciudad corretean cerditos o jabatos en libertad junto a sus mayores, las vacas.

A continuación, una pequeña selección de fotos del interior del fuerte de Jaisalmer, sus templos y sus gentes:
























Este es nuestro hotel durante los días en Jaisalmer: