Para finalizar con Tailandia, hemos preparado el recopilatorio de la fauna que hemos podido ver por estas tierras.
No hemos encontrado tantas aves como esperábamos, quizás tenga algo que ver la época en la que estamos; la época seca.
Respecto a los animales domésticos, lo natural; gran variedad de perros y gatos y además, un tipo de ave de canto muy popular que muchos tailandeses tienen en casa enjaulado. Eso sí, las jaulas son de madera y muy hermosas, los pasean y además hacen grandes concursos, pero están cazados por el hombre. Equivalen a nuestros canarios y jilgueros. En algunas zonas del país los hemos visto en libertad.
Otros animales habituales de ver son los elefantes, los desafiantes gallos de colores, las ranas y lagartijas.
En las zonas costeras nos ha extrañado no ver gaviotas, pues es su lugar favorito, pero sí hemos visto diversidad de animales, sobretodo peces de colores, erizos de mar y medusas.
En las zonas más rurales no faltan las garzas, garcetas, patos, ocas, gallinas y demás.
En todas las zonas hemos visto grandes mariposas, aunque muy difícil de fotografiar, pues volar es lo que más les gusta. Sus amigas las libélulas de gran variedad de colores, abejas, amantis, arañas y saltamontes también habitan estos lugares.
Respecto a los reptiles, también se han dejado ver, aunque no nos ha dado tiempo de fotografiarlos pues son rápidos y esquivos.
Descubrir algunos paises de Asia era algo que teníamos pendiente. El destino ha querido que podamos cumplir este objetivo. ¡Año nuevo, vida nueva!
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domingo, 6 de marzo de 2011
sábado, 5 de marzo de 2011
Chiang Khong
Hemos llegado con el bus local, el trayecto ha sido muy agradable por carreteras secundarias y un buen paisaje.
Al llegar nos dirigimos hacia el río y encontramos una Guest House un poco aislada del resto. Nos gustó mucho, pues conseguimos un bungalow con unas vistas privilegiadas del río. Para terminar nuestro periplo en Tailandia hemos considerado que nos lo merecíamos.
Dormir con el sonido del río de fondo bien protegidos por una gran mosquitera y despertar con los cantos de las aves, no tiene precio.
En este pueblo no hay mucho más que hacer, aquí la vida transcurre muy despacio. Los monjes disfrutan de la naturaleza y desde la terraza podemos ver a los barcos navegar, algunos van con la casa a cuestas.
Esto es una ciudad fronteriza, con todo lo que ello implica; aduana, trasiego de mercancías a un lado y otro del río, barcazas-taxi y el gran Mekong que lo preside todo.
Al otro lado de la orilla se pueden ver pequeños pueblos de Laos.
El río Mekong es el cuarto río más largo de Asia y a pesar de encontrarnos en un punto prematuro de su curso fluvial, se muestra poderoso. Desde aquí hasta su desembocadura en el sur de Vietnam restan aún más de 4.000Km.
Nos vamos del país sin acabar de entender muy bien, qué tipo de ofrendas hacen en los templitos particulares.
¿Y tú qué prefieres, Coca-Cola o Pepsi?
Al llegar nos dirigimos hacia el río y encontramos una Guest House un poco aislada del resto. Nos gustó mucho, pues conseguimos un bungalow con unas vistas privilegiadas del río. Para terminar nuestro periplo en Tailandia hemos considerado que nos lo merecíamos.
Dormir con el sonido del río de fondo bien protegidos por una gran mosquitera y despertar con los cantos de las aves, no tiene precio.
En este pueblo no hay mucho más que hacer, aquí la vida transcurre muy despacio. Los monjes disfrutan de la naturaleza y desde la terraza podemos ver a los barcos navegar, algunos van con la casa a cuestas.
Esto es una ciudad fronteriza, con todo lo que ello implica; aduana, trasiego de mercancías a un lado y otro del río, barcazas-taxi y el gran Mekong que lo preside todo.
Al otro lado de la orilla se pueden ver pequeños pueblos de Laos.
El río Mekong es el cuarto río más largo de Asia y a pesar de encontrarnos en un punto prematuro de su curso fluvial, se muestra poderoso. Desde aquí hasta su desembocadura en el sur de Vietnam restan aún más de 4.000Km.
Nos vamos del país sin acabar de entender muy bien, qué tipo de ofrendas hacen en los templitos particulares.
¿Y tú qué prefieres, Coca-Cola o Pepsi?
viernes, 4 de marzo de 2011
Chiang Rai
Para ir a Chiang Rai desde Pai hemos tenido que retroceder de nuevo hasta Chiang Mai. Eso quiere decir que hemos tenido doble ración de curvas, sacacorchos tras sacacorchos, las delicias de cualquier auténtico motero. Tras cambio de minibús, completamos la otra mitad del camino hasta Chiang Rai, no sin antes hacer una pequeña parada en una zona geotérmica, donde tenían instalada un área de servicio en la que podías remojar los pies, comer huevos hervidos y disfrutar de un géiser.
Una vez en nuestro destino, nos encontramos con una ciudad sin el encanto de las anteriores, pero al ser de paso obligado, decidimos instalarnos por lo menos un día.
La ciudad no es especialmente agraciada, apenas un par de templos dignos de reseñar y un Night Bazaar, en el que se respira un ambiente agradable para hacer compras o cenar en la calle con actuaciones en directo.
Todas las calles están bien señalizadas con bonitos indicadores en tres idiomas: thai, inglés y chino. Sin embargo, nos vamos sin haber visto ni un semáforo para peatones. Cruzar cualquier calle era una odisea.
Clock Tower
Este reloj está situado en una horrible plaza rodeado de paneles de publicidad, destaca por su color dorado y gran cantidad de espejos.
Wat Jed Yod
A nuestra llegada, el templo estaba absolutamente vacío, los monjes estaban a su alrededor regando plantas y recogiendo hojas.
Un enorme Buda preside la sala y en un lateral, los monjes tenían sus ubicaciones asignadas, cada uno con su abanico y con un cómodo respaldo. ¿Y el asiento? ¡Cosa curiosa!
Wat Rong Khun
Nos hemos desplazado en un bus local hasta 12Km. de la ciudad para visitar la perlita de Chiang Rai, y como en otras ocasiones, eliges donde quieres apearte y te paran allí mismo. Nos bajamos en mitad de una autopista, tienes que cruzarla entera, pero aquí es lo más normal.
El White Temple o Wat Rong Khun es un templo contemporáneo budista e hinduista, por lo visto está inacabado, empezaron su construcción en 1997 y estiman que le quedan unos 90 años de curro. Se puede deducir que en un futuro se tratará de un complejo brutal, ya que están construyendo unos nueve edificios anexos al principal.
La primera imagen es impactante, después de ver tantos templos dorados y muy coloridos, éste te queda en la retina grabado. Parece de cuento, es algo increíble.
El acceso se hace a través de una pasarela espeluznante. A ambos lados surgen manos hacia el cielo, como si quisieran coger algo o simplemente pedir ayuda. Según explican, simboliza el puente que pasó Buda para predicar por primera vez.
Un par de grandes colmillos y dos personajes a modo de guardianes flanquean la entrada principal del templo.
El color blanco simboliza la pureza y el cristal la sabiduría de Buda.
Como contraste, el interior del templo, del cual no se permite tomar fotos, es un pequeño habitáculo con pinturas en oro de lo más variopinto y sorprendente. Junto con motivos religiosos se mezclan representaciones del ataque a las torres gemelas, imágenes de armamento, gasolineras, un feto, unas zapatillas de deporte y demás objetos surrealistas.
De la misma forma, en el exterior surge del suelo una réplica de Depredador, así como otras cosas difíciles de definir. Como una imagen vale más que mil palabras….
Nos vamos con buen sabor de boca, pues la visita a este templo ha justificado con creces haber llegado a este lugar. Consideramos que una vez aquí, nadie debería perderselo. Ah!!! Por cierto, es absolutamente gratis.
Nos disponemos a coger de nuevo otro bus local, pero esta vez con destino a la frontera con Laos, exactamente a la ciudad de Chiang Khong.
Una vez en nuestro destino, nos encontramos con una ciudad sin el encanto de las anteriores, pero al ser de paso obligado, decidimos instalarnos por lo menos un día.
La ciudad no es especialmente agraciada, apenas un par de templos dignos de reseñar y un Night Bazaar, en el que se respira un ambiente agradable para hacer compras o cenar en la calle con actuaciones en directo.
Todas las calles están bien señalizadas con bonitos indicadores en tres idiomas: thai, inglés y chino. Sin embargo, nos vamos sin haber visto ni un semáforo para peatones. Cruzar cualquier calle era una odisea.
Clock Tower
Este reloj está situado en una horrible plaza rodeado de paneles de publicidad, destaca por su color dorado y gran cantidad de espejos.
Wat Jed Yod
A nuestra llegada, el templo estaba absolutamente vacío, los monjes estaban a su alrededor regando plantas y recogiendo hojas.
Un enorme Buda preside la sala y en un lateral, los monjes tenían sus ubicaciones asignadas, cada uno con su abanico y con un cómodo respaldo. ¿Y el asiento? ¡Cosa curiosa!
Wat Rong Khun
Nos hemos desplazado en un bus local hasta 12Km. de la ciudad para visitar la perlita de Chiang Rai, y como en otras ocasiones, eliges donde quieres apearte y te paran allí mismo. Nos bajamos en mitad de una autopista, tienes que cruzarla entera, pero aquí es lo más normal.
El White Temple o Wat Rong Khun es un templo contemporáneo budista e hinduista, por lo visto está inacabado, empezaron su construcción en 1997 y estiman que le quedan unos 90 años de curro. Se puede deducir que en un futuro se tratará de un complejo brutal, ya que están construyendo unos nueve edificios anexos al principal.
La primera imagen es impactante, después de ver tantos templos dorados y muy coloridos, éste te queda en la retina grabado. Parece de cuento, es algo increíble.
El acceso se hace a través de una pasarela espeluznante. A ambos lados surgen manos hacia el cielo, como si quisieran coger algo o simplemente pedir ayuda. Según explican, simboliza el puente que pasó Buda para predicar por primera vez.
Un par de grandes colmillos y dos personajes a modo de guardianes flanquean la entrada principal del templo.
El color blanco simboliza la pureza y el cristal la sabiduría de Buda.
Como contraste, el interior del templo, del cual no se permite tomar fotos, es un pequeño habitáculo con pinturas en oro de lo más variopinto y sorprendente. Junto con motivos religiosos se mezclan representaciones del ataque a las torres gemelas, imágenes de armamento, gasolineras, un feto, unas zapatillas de deporte y demás objetos surrealistas.
De la misma forma, en el exterior surge del suelo una réplica de Depredador, así como otras cosas difíciles de definir. Como una imagen vale más que mil palabras….
Nos vamos con buen sabor de boca, pues la visita a este templo ha justificado con creces haber llegado a este lugar. Consideramos que una vez aquí, nadie debería perderselo. Ah!!! Por cierto, es absolutamente gratis.
Nos disponemos a coger de nuevo otro bus local, pero esta vez con destino a la frontera con Laos, exactamente a la ciudad de Chiang Khong.
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