Para dar por finalizado nuestro periplo playero, hemos querido visitar la otra costa del país, el golfo de Tailandia. Llegar a esta isla ha sido fácil, como casi todo en Tailandia. En una agencia donde nos atendió un Lady Boy de agarrarse, gestionamos el bus para llegar a Surat Thani y el barco para llegar a Koh Tao, isla Tortuga.
Viajábamos de noche y nuestra ubicación era 50cm. de colchoneta con un cojín y un ventilador para intentar descansar durante la travesía. Se trataba de un espacio tipo hospicio, todos juntos, unas 60 personas.
Llegamos a las 6:00h. y nos fuimos directos a desayunar. Encontramos alojamiento sin problemas.
Esta isla es el paraíso de los buceadores. Es una roca en mitad del mar plagada de cocoteros y de pequeñas calas, muchas de ellas inaccesibles a menos que las visites en bote.
Existen multitud de empresas que se dedican a formar a los futuros buceadores, es bastante económico conseguir el título. De hecho hay muchos occidentales afincados en esta isla con distintos tipos de negocios, pero la mayoría vinculados al buceo o a la restauración.
Tras inspeccionar las posibilidades que ofrecía la isla, decidimos alquilar una moto y un par de máscaras de snorkel para visitar la isla a nuetro aire.
Repostar no era un problema, por toda la carretera vendían litros de gasolina en botellas de bebidas.
El lugar en el que más hemos disfrutado del snorkel ha sido Freedom Beach, donde una pequeña calita adornada con árboles tipo manglar y rodeada de rocas, albergaba en sus aguas una cantidad enorme de diferentes clases de peces hasta la misma orilla.
Tanote Bay es otra buena zona, aunque para acceder a la playa hay que bajar un montón de escaleras y pasarelas de madera en mitad de una zona muy boscosa. En esta playa es la única que hemos podido ver oleaje, el resto son balsas de aceite.
Atravesamos la isla de sur a norte para llegar a un mirador desde el que se divisan tres pequeños islote conectados entre ellos por una lengua de arena que aparece al bajar la marea. Nangyuan.
En esta isla hemos tenido un tiempo más inestable, aunque con mucho calor la mayor parte del tiempo veíamos pasar las nubes sobre nuestras cabezas.
Por la noche el clima era fantástico, todas las playas iluminadas con infinidad de bares a la orilla de las playas. Una gozada.
La salida de la isla ha sido durante el día, 3h. en barco y la mayoría de los guiris en cubierta, aprovechando los últimos rayos de sol.
Descubrir algunos paises de Asia era algo que teníamos pendiente. El destino ha querido que podamos cumplir este objetivo. ¡Año nuevo, vida nueva!
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martes, 22 de febrero de 2011
Koh Tao
domingo, 20 de febrero de 2011
Hong Islands
Hoy es el tercer día consecutivo que no nos hemos calzado y hemos hecho un tour por algunas islas para acabar de rematar la zona.
Para llegar a la primera isla hemos hecho un recorrido de casi 1h. En el camino muchas barcas de pescadores recogiendo medusas. Por lo visto forma parte de su menú alimenticio.
Lading Island o Isla Paraíso
Se trata de una calita muy pequeña y nada masificada, pero la marea está tan alta que casi no hay playa. Más de lo mismo, agua cristalina y arena blanca. Hemos hecho el primer snorkeling con camiseta incluida, pues Lorenzo atizaba sin medida y no queríamos ningún disgusto.
Lagoon
Al llegar a este enclave, lo hemos hecho atendiendo las explicaciones del guía.
Se trataba de una piscina natural, acotada por grandes meños. En ella murieron 27 personas, todas extranjeras, en el gran tsunami de 2004.
Las aguas eran profundas y Ángel ha preferido fotografiar desde el bote, yo no me lo he pensado y he disfrutado del entorno. El fondo repleto de estrellas de mar.
Hong Island
Es una isla que tiene 4Km. de perímetro. Otra joyita. Aquí he conseguido por primera vez que Ángel probara el snorkeling en profundidad, o sea sin hacer pie. Ha tenido la suerte de que las gafas le hacían ventosa y no ha temido por sus lentillas, al final se ha aventurado. Ha sido genial poder compartir con él algo así.
Ángel ha disfrutado de los peces de colores como un chiquillo y para rematar, en la orilla les ha dado de merendar un platanito. Para mí, ha sido un gran logro, espero poderlo repetir.
De vuelta al puerto, nos hemos parado en una isla resguardados de la corriente para hacer de nuevo snorkeling. Allí he podido ver de nuevo los peces payaso, peces luna, erizos, ostras gigantes y cientos de peces de colores.
Sin pensármelo, me dirijo a Ángel para comentárselo y lo veo sentado en la escalera a punto de saltar al mar. Esto es un regalo. De nuevo hemos podido explorar la zona juntos.
Mientras nadabamos, el guía todo simpático nos trae una enorme medusa viva para enseñarnos como se cogen sin peligro alguno y mientras, el piloto de la lancha dando una cabezadita.
Estos días, saltando de isla en isla ha sido reparador. Aunque no somos fanáticos de la playa, hemos disfrutado como niños.
Para llegar a la primera isla hemos hecho un recorrido de casi 1h. En el camino muchas barcas de pescadores recogiendo medusas. Por lo visto forma parte de su menú alimenticio.
Lading Island o Isla Paraíso
Se trata de una calita muy pequeña y nada masificada, pero la marea está tan alta que casi no hay playa. Más de lo mismo, agua cristalina y arena blanca. Hemos hecho el primer snorkeling con camiseta incluida, pues Lorenzo atizaba sin medida y no queríamos ningún disgusto.
Lagoon
Al llegar a este enclave, lo hemos hecho atendiendo las explicaciones del guía.
Se trataba de una piscina natural, acotada por grandes meños. En ella murieron 27 personas, todas extranjeras, en el gran tsunami de 2004.
Las aguas eran profundas y Ángel ha preferido fotografiar desde el bote, yo no me lo he pensado y he disfrutado del entorno. El fondo repleto de estrellas de mar.
Hong Island
Es una isla que tiene 4Km. de perímetro. Otra joyita. Aquí he conseguido por primera vez que Ángel probara el snorkeling en profundidad, o sea sin hacer pie. Ha tenido la suerte de que las gafas le hacían ventosa y no ha temido por sus lentillas, al final se ha aventurado. Ha sido genial poder compartir con él algo así.
Ángel ha disfrutado de los peces de colores como un chiquillo y para rematar, en la orilla les ha dado de merendar un platanito. Para mí, ha sido un gran logro, espero poderlo repetir.
De vuelta al puerto, nos hemos parado en una isla resguardados de la corriente para hacer de nuevo snorkeling. Allí he podido ver de nuevo los peces payaso, peces luna, erizos, ostras gigantes y cientos de peces de colores.
Sin pensármelo, me dirijo a Ángel para comentárselo y lo veo sentado en la escalera a punto de saltar al mar. Esto es un regalo. De nuevo hemos podido explorar la zona juntos.
Mientras nadabamos, el guía todo simpático nos trae una enorme medusa viva para enseñarnos como se cogen sin peligro alguno y mientras, el piloto de la lancha dando una cabezadita.
Estos días, saltando de isla en isla ha sido reparador. Aunque no somos fanáticos de la playa, hemos disfrutado como niños.
sábado, 19 de febrero de 2011
Islas del mar de Andamán
Hoy hemos estado el día entero en el mar de isla en isla. A bordo de un bote, hemos podido visitar cuatro de ellas en un sólo día.
A las 8 de la mañana nos han recogido en el hotel y a las 9 de la mañana ya estábamos a pie del ‘embarcadero’, que no es ni más ni menos que la propia arena de la playa de Ao Nang.
Tras poco más de media hora de viaje a bordo del bote, junto con una veintena de turistas con cara de rancios, ingleses en su mayoría… llegamos a nuestra primera parada.
Poda Island
Esta pequeña isla es un paraíso en medio del mar, tiene una arena blanca impresionante y unas aguas tan cristalinas que podíamos ver nadar peces de colores en la misma orilla. El agua estaba algo más fresquita que la de la costa y eso se agradece. En esta isla paramos poco más de una hora para poder bañarnos, tomar el sol, comer mazorcas y hacer algunas fotografías.
Chicken Island
Su nombre le viene dado, por que dicen que un saliente de roca de la isla recuerda la figura de un pollo o gallina, supongo que con imaginación podríamos ver cualquier cosa.
En esta isla no hemos tenido ocasión de poner un pie, pero si nos acercamos lo suficiente como para poder hacer snorkelling junto a sus rocas, aprovechando la calma total de sus aguas.
Junto a unas cuevas sin tener que zambullirnos y desde el borde del bote, ya veíamos cientos de peces de colores y medusas flotando.
Pegadas a las rocas y debido a la transparencia del agua, pudimos ver anémonas y de entre una de ellas salir un pez payaso como Nemo… alucinante.
Aquí vemos a La Sirenita, nadando entre pececillos:
Tup Island
La siguiente parada era donde debíamos tomar el almuerzo, consistente en un plato de arroz con pollo, muy rico aunque algo escaso, eso sí, comimos sandía fresquita hasta hartarnos.
Esta isla está comunicada con la anterior por una estrecha lengua de tierra de unos 500m. de largo, aunque cuando nosotros llegamos la marea alta no permitía verla ni caminar por ella. Tras la comida, sólo media hora después, la marea comenzó a bajar y ya podíamos pasar unas decenas de metros por ese pasillo de tierra, dejando una curiosa imagen, dos playas a cada lado de la franja.
Phranang Island
Por último llegamos a esta ‘isla paraíso’ en la que hay dos resort de lujo, donde sus huéspedes pagan una pasta gansa por pernoctar, por suerte nosotros sólo estamos de paso. Esta isla tiene una playa magnífica, rodeada de enormes peñascos llenos de vegetación y de donde cuelgan estalactitas de las que chorrea agua. Es una imagen impactante estar bañándote en las aguas cristalinas y desde lo alto te parece como si la roca llorase sobre nosotros.
Una parte de la isla finaliza con una gran cueva, donde deben adorar algún icono de la fertilidad, ya que está repleta de falos de todo tipo, tamaño o colores.
Al salir, entendimos de donde venía esa afición. La silueta de la isla tiene esa misma forma.
Un día completo y alucinante, aunque agotador. Mañana tenemos otra excursión, veremos lo que nos depara.
De momento mientras escribo estás líneas y ya de noche, cae una tormenta tropical y ha refrescado un poquito.
Esta noche dormiremos más fresquitos.
A las 8 de la mañana nos han recogido en el hotel y a las 9 de la mañana ya estábamos a pie del ‘embarcadero’, que no es ni más ni menos que la propia arena de la playa de Ao Nang.
Tras poco más de media hora de viaje a bordo del bote, junto con una veintena de turistas con cara de rancios, ingleses en su mayoría… llegamos a nuestra primera parada.
Poda Island
Esta pequeña isla es un paraíso en medio del mar, tiene una arena blanca impresionante y unas aguas tan cristalinas que podíamos ver nadar peces de colores en la misma orilla. El agua estaba algo más fresquita que la de la costa y eso se agradece. En esta isla paramos poco más de una hora para poder bañarnos, tomar el sol, comer mazorcas y hacer algunas fotografías.
Chicken Island
Su nombre le viene dado, por que dicen que un saliente de roca de la isla recuerda la figura de un pollo o gallina, supongo que con imaginación podríamos ver cualquier cosa.
En esta isla no hemos tenido ocasión de poner un pie, pero si nos acercamos lo suficiente como para poder hacer snorkelling junto a sus rocas, aprovechando la calma total de sus aguas.
Junto a unas cuevas sin tener que zambullirnos y desde el borde del bote, ya veíamos cientos de peces de colores y medusas flotando.
Pegadas a las rocas y debido a la transparencia del agua, pudimos ver anémonas y de entre una de ellas salir un pez payaso como Nemo… alucinante.
Aquí vemos a La Sirenita, nadando entre pececillos:
Tup Island
La siguiente parada era donde debíamos tomar el almuerzo, consistente en un plato de arroz con pollo, muy rico aunque algo escaso, eso sí, comimos sandía fresquita hasta hartarnos.
Esta isla está comunicada con la anterior por una estrecha lengua de tierra de unos 500m. de largo, aunque cuando nosotros llegamos la marea alta no permitía verla ni caminar por ella. Tras la comida, sólo media hora después, la marea comenzó a bajar y ya podíamos pasar unas decenas de metros por ese pasillo de tierra, dejando una curiosa imagen, dos playas a cada lado de la franja.
Phranang Island
Por último llegamos a esta ‘isla paraíso’ en la que hay dos resort de lujo, donde sus huéspedes pagan una pasta gansa por pernoctar, por suerte nosotros sólo estamos de paso. Esta isla tiene una playa magnífica, rodeada de enormes peñascos llenos de vegetación y de donde cuelgan estalactitas de las que chorrea agua. Es una imagen impactante estar bañándote en las aguas cristalinas y desde lo alto te parece como si la roca llorase sobre nosotros.
Una parte de la isla finaliza con una gran cueva, donde deben adorar algún icono de la fertilidad, ya que está repleta de falos de todo tipo, tamaño o colores.
Al salir, entendimos de donde venía esa afición. La silueta de la isla tiene esa misma forma.
Un día completo y alucinante, aunque agotador. Mañana tenemos otra excursión, veremos lo que nos depara.
De momento mientras escribo estás líneas y ya de noche, cae una tormenta tropical y ha refrescado un poquito.
Esta noche dormiremos más fresquitos.
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