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miércoles, 12 de enero de 2011

Jodhpur (2)

Hoy hemos decidido tomarnos el día de una forma más relajada. Nos hemos perdido por las callejuelas y finalmente hemos llegado caminando hasta el mausoleo de un marajá.

Jaswant Thada

Este mausoleo está íntegramente construido en mármol blanco. Es más espectacular por fuera que por dentro. Todas sus celosías o jalis, también están labradas en mármol, lo rodean pequeños templos y jardines.



Tiene unas bonitas vistas a la ciudad y al fuerte.


Por otra parte nos ha sorprendido su estanque repleto de aves acuáticas.



El resto del día lo dedicamos a observar el bullicio de la ciudad y su mercado lleno de colorido y vida.




Hoy vamos a usar wi-fi por la cara. Hoy somos nosotros lo que vamos a timar al colega del cibercafé que hay enfrente del hotel, tal y como él intentó hacer ayer con nosotros al querer cobrarnos 2 horas de wi-fi cuando sólo habíamos usado una. Vamos a conectarnos a su red desde la ventana de la habitación. Ya lo hemos probado y ¡funciona!

Mañana nos toca nuevo viajecito, esta vez en autobús a la ciudad de Udaipur.

martes, 11 de enero de 2011

Jodhpur (1)

Nuestro hotel es correcto, es un complejo de ‘havelis’ comunicados entre sí. Nuestra habitación es austera, pero esta bien, agua caliente y catre cómodo.

Está situado en pleno follón de la ciudad vieja, en un entramado de callejuelas que hacen del barrio un puñetero laberinto lleno de suciedad, vacas, peatones (hindúes y guiris), motos y bicis, pero eso sí, muy cerquita de la joya de la ciudad, el ‘Fuerte de Meherangarg’. Allá que vamos nada más desayunar.

El monumento esta cuidado de una forma impecable y sólo se puede visitar adquiriendo entrada, también optamos por audio-guía en castellano, ¡que invento! Comenzamos la visita:

El fuerte aún es propiedad del actual Marajá de Jodhpur y en su interior hay un laberinto de palacios y patios color terracota, las celosías todas diferentes entre sí, es imposible ver dos iguales y hay cientos.



Las salas todas tienen nombre evocadores, como la sala de las perlas, la de las miradas, etc..


En su interior hay un museo con innumerables objetos de la realeza india, nos han sorprendido los asientos para ir sobre los elefantes.

Ilustramos:






Vista desde lo alto de la muralla.


Al atardecer nos hemos dedicado a conocer la parte de la ciudad cercana a nuestro hotel: El mercado del Sadar y la plaza de Clock Tower.


Después nos hemos ido a cenar algo que no llevara picante, para variar un poco. Tenemos la sensación de ir perdiendo el gusto.