sábado, 8 de enero de 2011

Jaisalmer (2)

Hoy ha sido el primer día que nos hemos peleado con la ducha. El agua aparecía y desaparecía como por arte de magia. Ha sido toda una odisea.
Nos dirigimos de nuevo al fuerte a contemplar las bellezas jainíes restantes.

Templos jainíes

Fueron construidos entre los siglos XII y XVI, deben su extraordinaria calidad a la suavidad de la piedra utilizada. La mayoría de templos están comunicados entre sí por estrechos laberintos. Todos templos huelen a sándalo.
Evidentemente hay que entrar descalzo, pero no sabéis lo limpios que pueden llegar a estar.





Tras salir de la fortaleza nos dirigimos a conocer los extrarradios de las murallas, donde a pesar de ser una ciudad muy turística, en esta parte se ven muy pocos occidentales.






Nos llama mucho la atención la cantidad de barberías que existen. Suponemos que clientela no les falta. Ahí va una muestra:



Gadi Sagar

Antes de atardecer nos dirigimos hacia el majestuoso estanque. En su día fue el principal depósito de agua de la ciudad. Creemos que aquí empezó todo. El oasis dio lugar a esta ciudad. Está rodeado de numerosos templos y santuarios y ya que existía la posibilidad, decidimos darnos un paseo en barca.
Como siempre, Myriam quería fotografiar las aves acuáticas. Nos acercamos tanto a la orilla que nos quedamos embarrancados. Unos niños que no perdían ripio nos ayudaron a salir.
Lo que más nos alucina es cómo los hindúes actuales pueden tener semi- destrozado un patrimonio alucinante que construyeron sus antepasados, o son muy cortitos o sus antepasados eran más inteligentes. Apostamos por lo segundo.


Mañana nos vamos al desierto, dormiremos bajo las estrellas.

3 comentarios:

  1. Es como el actual Egipto y el antiguo, ¿Cómo se explica tanta diferencia?

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  2. Y pensar que yo solo tengo que bajar al “Badulaque” de la esquina para ver estas mismas pintas… y lo de las ratas me imagino que se puede aplicar al almacén del local. En fin... envídia sana.

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